Biblia Reina Valera 1960

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Salmos

Salmo 78
Fidelidad de Dios hacia su pueblo infiel
Masquil de Asaf.

1

Escucha, pueblo mío, mi ley;
Inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.

2

Abriré mi boca en proverbios;
Hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos, Mt. 13:35

3

Las cuales hemos oído y entendido;
Que nuestros padres nos las contaron.

4

No las encubriremos a sus hijos,
Contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová,
Y su potencia, y las maravillas que hizo.

5

Él estableció testimonio en Jacob,
Y puso ley en Israel, La cual mandó a nuestros padres
Que la notificasen a sus hijos;

6

Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán;
Y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos,

7

A fin de que pongan en Dios su confianza,
Y no se olviden de las obras de Dios;
Que guarden sus mandamientos,

8

Y no sean como sus padres,
Generación contumaz y rebelde;
Generación que no dispuso su corazón,
Ni fue fiel para con Dios su espíritu.

9

Los hijos de Efraín, arqueros armados,
Volvieron las espaldas en el día de la batalla.

10

No guardaron el pacto de Dios,
Ni quisieron andar en su ley;

11

Sino que se olvidaron de sus obras,
Y de sus maravillas que les había mostrado.

12

Delante de sus padres hizo maravillas
En la tierra de Egipto, en el campo de Zoán. Éx. 7:8- 12:32

13

Dividió el mar y los hizo pasar;
Detuvo las aguas como en un montón. Éx. 14:21-22

14

Les guió de día con nube,
Y toda la noche con resplandor de fuego. Éx. 13:21-22

15

Hendió las peñas en el desierto,
Y les dio a beber como de grandes abismos,

16

Pues sacó de la peña corrientes,
E hizo descender aguas como ríos. Éx. 17:1-7; Nm. 20:2-13

17

Pero aún volvieron a pecar contra él,
Rebelándose contra el Altísimo en el desierto;

18

Pues tentaron a Dios en su corazón,
Pidiendo comida a su gusto.

19

Y hablaron contra Dios, Diciendo: ¿Podrá poner mesa en el desierto?

20

He aquí ha herido la peña, y brotaron aguas,
Y torrentes inundaron la tierra;
¿Podrá dar también pan?
¿Dispondrá carne para su pueblo?

21

Por tanto, oyó Jehová, y se indignó;
Se encendió el fuego contra Jacob,
Y el furor subió también contra Israel,

22

Por cuanto no habían creído a Dios,
Ni habían confiado en su salvación.

23

Sin embargo, mandó a las nubes de arriba,
Y abrió las puertas de los cielos,

24

E hizo llover sobre ellos maná para que comiesen,
Y les dio trigo de los cielos. Jn. 6:31

25

Pan de nobles comió el hombre;
Les envió comida hasta saciarles.

26

Movió el solano en el cielo,
Y trajo con su poder el viento sur,

27

E hizo llover sobre ellos carne como polvo,
Como arena del mar, aves que vuelan.

28

Las hizo caer en medio del campamento,
Alrededor de sus tiendas.

29

Comieron, y se saciaron;
Les cumplió, pues, su deseo.

30

No habían quitado de sí su anhelo,
Aún estaba la comida en su boca,

31

Cuando vino sobre ellos el furor de Dios,
E hizo morir a los más robustos de ellos,
Y derribó a los escogidos de Israel. Éx. 16:2-15; Nm. 11:4-23, 31-35

32

Con todo esto, pecaron aún,
Y no dieron crédito a sus maravillas.

33

Por tanto, consumió sus días en vanidad,
Y sus años en tribulación.

34

Si los hacía morir, entonces buscaban a Dios;
Entonces se volvían solícitos en busca suya,

35

Y se acordaban de que Dios era su refugio,
Y el Dios Altísimo su redentor.

36

Pero le lisonjeaban con su boca,
Y con su lengua le mentían;

37

Pues sus corazones no eran rectos con él, Hch. 8:21
Ni estuvieron firmes en su pacto.

38

Pero él, misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destruía;
Y apartó muchas veces su ira,
Y no despertó todo su enojo.

39

Se acordó de que eran carne,
Soplo que va y no vuelve.

40

¡Cuántas veces se rebelaron contra él en el desierto,
Lo enojaron en el yermo!

41

Y volvían, y tentaban a Dios,
Y provocaban al Santo de Israel.

42

No se acordaron de su mano,
Del día que los redimió de la angustia;

43

Cuando puso en Egipto sus señales,
Y sus maravillas en el campo de Zoán;

44

Y volvió sus ríos en sangre,
Y sus corrientes, para que no bebiesen. Éx. 7:17-21

45

Envió entre ellos enjambres de moscas que los devoraban,
Y ranas que los destruían. Éx. 8:20-24. Éx. 8:1-6

46

Dio también a la oruga sus frutos,
Y sus labores a la langosta. Éx. 10:12-15

47

Sus viñas destruyó con granizo,
Y sus higuerales con escarcha;

48

Entregó al pedrisco sus bestias,
Y sus ganados a los rayos. Éx. 9:22-25

49

Envió sobre ellos el ardor de su ira;
Enojo, indignación y angustia,
Un ejército de ángeles destructores.

50

Dispuso camino a su furor;
No eximió la vida de ellos de la muerte,
Sino que entregó su vida a la mortandad.

51

Hizo morir a todo primogénito en Egipto, Éx. 12:29
Las primicias de su fuerza en las tiendas de Cam.

52

Hizo salir a su pueblo como ovejas,
Y los llevó por el desierto como un rebaño. Éx. 13:17-22

53

Los guió con seguridad, de modo que no tuvieran temor;
Y el mar cubrió a sus enemigos. Éx. 14:26-28

54

Los trajo después a las fronteras de su tierra santa, Éx. 15:17; Jos. 3:14-17
A este monte que ganó su mano derecha.

55

Echó las naciones de delante de ellos; Jos. 11:16-23
Con cuerdas repartió sus tierras en heredad,
E hizo habitar en sus moradas a las tribus de Israel.

56

Pero ellos tentaron y enojaron al Dios Altísimo, Jos. 2:11-15
Y no guardaron sus testimonios;

57

Sino que se volvieron y se rebelaron como sus padres;
Se volvieron como arco engañoso.

58

Le enojaron con sus lugares altos,
Y le provocaron a celo con sus imágenes de talla.

59

Lo oyó Dios y se enojó,
Y en gran manera aborreció a Israel.

60

Dejó, por tanto, el tabernáculo de Silo,
La tienda en que habitó entre los hombres, Jos. 18:1; Jer. 7:12-14; 26:6

61

Y entregó a cautiverio su poderío,
Y su gloria en mano del enemigo. 1ª S. 4:4-22

62

Entregó también su pueblo a la espada,
Y se irritó contra su heredad.

63

El fuego devoró a sus jóvenes,
Y sus vírgenes no fueron loadas en cantos nupciales.

64

Sus sacerdotes cayeron a espada,
Y sus viudas no hicieron lamentación.

65

Entonces despertó el Señor como quien duerme,
Como un valiente que grita excitado del vino,

66

E hirió a sus enemigos por detrás;
Les dio perpetua afrenta.

67

Desechó la tienda de José,
Y no escogió la tribu de Efraín,

68

Sino que escogió la tribu de Judá,
El monte de Sion, al cual amó.

69

Edificó su santuario a manera de eminencia,
Como la tierra que cimentó para siempre.

70

Eligió a David su siervo,
Y lo tomó de las majadas de las ovejas;

71

De tras las paridas lo trajo,
Para que apacentase a Jacob su pueblo,
Y a Israel su heredad. 1ª S. 16:11-12; 2ª S. 7:8; 1ª Cr. 17:7

72

Y los apacentó conforme a la integridad de su corazón,
Los pastoreó con la pericia de sus manos.

Salmos 79