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Amanecer Cristiano

El pastor herido

- Zacarías 11:12-13; Zacarías 12:10; Zacarías 13:1, Zacarías 13:7 -
 
        Como Pastor el Señor Jesús es el buen Juan 10:11 y Juan 14, el gran Hebreos 13:20 y el Príncipe de los pastores (1 Pedro 5:4). En el A. T. nos es presentado proféticamente como el Pastor herido. Isaías 53:5 y Isaías 53:10; Zacarías 13:7. Fue herido por Dios y por los hombres: "Nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido." "Mas él herido fue por nuestras rebeliones", "Por la rebelión de mi pueblo fue herido". Isaías 53:4 Isaías 53:5 Isaías 53:8 . "Hiere al Pastor, y serán dispersadas las ovejas” Zacarías 13:7
 
 

        En los cuatro relatos de los acontecimientos inmediatos a la salida del Señor del huerto de Getsemaní hasta su muerte sobre la cruz, hay siete profecías acerca de las cuales se dice que fueron cumplidas, y son:


.    La traición de Judas Mateo 26:56 ; Marcos 14:19; Zacarías. 11:12.
.    La devolución de las treinta piezas de plata Mateo. 27:9-10; Zacarías 11:13.
.    La crucifixión de Cristo entre dos ladrones Marcos 15:28; Isaías. 53:12.
.    El reparto de sus vestidos Mateo 27:35; Juan 19:23-24; Salmos 22:18.
.    La exclamación del Señor "Tengo sed" Juan 19:28; Salmos 69:21.
.    El no quebrantamiento de sus huesos Juan 19:33, Salmos 34:20.
.    La mirada de los que le traspasaron. Juan 19:37; Zacarías 12:10.


        De Jesucristo, las Escrituras dicen con toda razón "El pastor de las ovejas es" Juan 10:2. Luce el "título" y” hace el trabajo". Dios siempre pone el énfasis sobre la actividad sugerida por el título. En Juan cap. 10, hallamos las siete características del Buen Pastor:


.    Entra por la puerta (v. 2).
.    Llama a sus ovejas por nombre (v. 3).
.    Va delante de ellas (v. 4).
.    Da su vida por las ovejas (vs. 11 y 15, dos veces). Es la característica céntrica.
.    Las conoce (v. 14).
.    Les da vida eterna (v. 28).
.    Las guarda seguras en sus manos (v. 28).


        Para Cristo fueron los sufrimientos indescriptibles, la cruz y la muerte. Para las ovejas es la vida, el cuidado y la gloria.
"¿Qué heridas son éstas en tus manos?" "Con ellas fui herido en casa de mis amigos" (Zac. 13:6).  “¿No os conmueve a cuantos pasáis por el camino? Mirad y ved si hay dolor como mi dolor que me ha venido; porque Jehová me ha angustiado en el día de su ardiente furor". Lamentaciones 1:12.


        Sí, Cristo nos es presentado proféticamente como el Pastor herido y a este conmovedor hecho son llevados nuestros pensamientos frente a la tremenda afirmación de que "el Buen Pastor su vida da por las ovejas"  Juan 10:11.
Todos los que nacen en este mundo necesitan el mayor cuidado y un trato cariñoso. Similarmente, todos los que nacen de nuevo del agua y del Espíritu Juan 3:5 necesitan, en sentido espiritual claro está, cuidado constante y comprensión cariñosa. De esto, se deduce la necesidad de pastores, es decir, de aquellos que cuidan al pueblo de Dios. Él se vale de instrumentos humanos para este trabajo tan importante, esencialmente un trabajo de amor. Éstos, precisamente por ser humanos, adolecen de defectos, por lo que contemplamos a Uno que no sólo es el Salvador sino también el Pastor perfecto.
Aquellos que Dios le ha dado, Jesús los llama metafóricamente "mis ovejas" Juan 10:14, Juan 10:27, todas ellas objeto de su gracia, amor, simpatía y constante cuidado. ¿Cómo puede ser de otra manera? Él es el Pastor herido cuyos sufrimientos indescriptibles el ser humano jamás podrá comprender en toda su magnitud. Antes de mirar a sus redimidos y llamarlos "mis ovejas", él tuvo que soportar los sufrimientos más crueles: la soledad, las tinieblas y la maldición de la cruz, el desamparo del Padre, el ultraje de la humanidad y la deserción de sus seguidores. Por tanto, no es extraño que el Señor Jesús ama a todas sus ovejas, y su especial cuidado va particularmente hacia aquellos que son más débiles, más susceptibles a caer y más expuestos a los peligros de la vida diaria.


        Tres veces el Pastor perfecto encomendó a Pedro la tarea de apacentar a sus ovejas, pero, antes de hacerlo, permitió que Pedro tuviese una "visión de cómo trabaja, obra y procede el verdadero pastor”. En una noche oscura, Pedro cayó miserablemente y, luego, sale de la presencia de Cristo llorando con amargura. Mateo 26:75. En una mañana gloriosa, la de la Resurrección, el ángel encomienda a las mujeres la misión de informar a sus discípulos, y a Pedro, que el Señor ha resucitado. "Y a Pedro" Marcos 16:7, tres palabras tan significativas, tan sugestivas y que reflejan tan elocuentemente los sentimientos y el amor de un pastor. Detengámonos un instante y aprendamos una lección: muchos que han caído en el camino serían restaurados y habilitados para ocupar dignamente el lugar que Dios en gracia tiene reservado para ellos. ¡Cuánto padeció nuestro Señor en el intervalo entre la negación de Pedro y su completa restauración! (Decimos "completa" porque la idea de restauración progresiva no tiene fundamento alguno en las Escrituras).


        La palabra profética se cumplió al pie de la letra. Dios hirió al Pastor, al hombre compañero suyo, y permitió que los hombres también lo hicieran. Una de las profecías de Zacarías 12:10 señala la muerte de Cristo Juan 19:37 y, al mismo tiempo, Su venida otra vez Apocalipsis 1:7. En otras palabras, tenemos allí claramente señalada su muerte expiatoria sobre la cruz, su resurrección triunfal y su venida en majestad y gloria siglos después  Isaías 53:11–12; Hebreos 12:2.
El Señor habló de otras ovejas que no son de este redil J. T. Stanley y dijo: "Aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor". Conversando con sus discípulos, también habló de muchas moradas en la casa de su Padre y agregó: "Voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” Juan 14:2-3.


        Cualquiera que sea el verdadero significado y alcance de estas palabras del Señor Jesús, fácil es advertir que las heridas del Pastor no han sido en vano. Hay bendición eterna para las ovejas y satisfacción eterna para el Pastor.
En los Salmos 22, Salmos 23 y Salmos 24 vemos a nuestro Señor y Salvador Jesucristo actuando a la perfección en su carácter de Pastor .


.    En el Salmos 22, es el Buen Pastor  herido por Dios y por los hombres, bebiendo la copa amarga que le ha sido dada para beber.
.    En el Salmos 23, es el Gran Pastor  proveyendo para sus ovejas todo lo que es necesario para su mayor bien y bendición, tanto para la peregrinación presente y pasajera como para la eternidad futura.
.    En el Salmos 24, es el Principal Pastor  conduciendo en triunfo a todas sus ovejas -sin perder de vista Juan 10:16 - al lugar preparado para ellos. En otras palabras: en el Salmos 22, vemos al Señor Jesús llevando Su Cruz; en el Salmos 23, Su cayado; y en el Salmos 24, Su corona.

 

J. T. Stanley

Publicado en la Revista Mentor nº 40. Julio – Septiembre 1956